LOS COLECTIVOS CARHUE-EPECUEN
Desde que la laguna de Epecuén comenzó a ser visitada, debido a su fama de aguas milagrosas, hubo que resolver la dificultad de acceder a ella porque dista a varios kilómetros de la plaza central de Carhué.
Así encontramos que en 1903 don Miguel Distéfano, publicaba que desde el 26 de diciembre comenzaba a hacer viajes a la laguna con su vehículo. Este antecedente marcará el inicio de una actividad que tendrá altos y bajos en nuestra comunidad.
Para llegar a la laguna (antes de fundado el pueblo) se lo se lo podía hacer de dos maneras: en algún coche particular preparado como ómnibus o a través de taxis o carruajes particulares que tenían parada en la estación del tren.
Con la fundación de Epecuén en 1921 y el arribo de mucho más turismo que llegaba en las 3 líneas diarias de ferrocarril, los taxis y carros particulares se unieron en la “Fraternidad de Chauffeurs y Cocheros” para organizarse de manera correcta, unificar tarifas y así evitar problemas.
Al mismo momento los hoteles adquirieron coches adaptados para llevar a sus hospedados a darse baños en la laguna. Por entonces Carhué contaba con la mayoría de las plazas hoteleras y uno de los servicios que se ofrecía era el traslado a Epecuén, lo que motivó siempre ciertas disputas con la fraternidad.
Culminado los años 30 el turismo había crecido de manera sustancial y había varias empresas particulares que, mediante permiso oficial brindaban el transporte colectivo entre Carhué y Epecuén. El municipio debía regular el precio de los boletos, el estado de los mismos, la limpieza y cobraba las patentes.
En diciembre de 1937 el municipio tuvo que convocar a un funcionario provincial y organizar el caótico servicio, unificando tarifas y a todos los particulares en una sola línea que sumaba una docena de coches que hacían un único recorrido. Con un límite de pasajeros según la capacidad y un costo mínimo para la planta urbana de Carhué, “La línea que recorrerán todos los ómnibus, a contar desde mañana domingo 10, en que entrará a regir esa reglamentación es la siguiente: Los coches saldrán de la estación de ferrocarril y seguirán el siguiente recorrido: Estación ferroviaria- Pueyrredón- boulevard Adolfo Alsina- Pellegrini- Dorrego- Pueyrredón- San Martín-Uriburu- Rivadavia- Mitre- San Martín- 9 de julio- Moreno- Colón- Urquiza hasta Plaza España Alvear- Colón- hasta Lago Epecuén y viceversa. Los ómnibus, que llevarán cada uno su número correspondiente, harán su recorrido ajustándose a un horario especial y el primer coche saldrá en la mañana del punto de partida a Lago Epecuén a las 8 y 30 horas, siguiendo luego otro ómnibus cada cinco minutos, el último coche saldrá a las 11 y 55. En el horario de tarde el servicio dará comienzo a las 15 horas para terminar 19 y 25. “
Dicha disposición probablemente no haya durado más que algunas temporadas, lo cierto que durante los 40 y 50 fue el transporte por excelencia que podía llevar los turistas a Epecuen y hubo distintas regulaciones oficiales al respecto, cuestión que era atributo del HCD.
A partir de los años 60 y 70 el turista se inclina por alojarse en Epecuén y el servicio comienza a ser cada día menos usado y por ende menos rentable. De esos años recordamos entonces a don Aldo Rapetti y sus colectivos que durante décadas fueron la conexión entre ambos pueblos.






